La revista Journal of the American Medical Association publicó en febrero de este año un nuevo estudio que relaciona el tratamiento del cuero cabelludo con frío y la reducción de la caída del cabello durante la quimioterapia.

Dra. Julie Nangia – Baylor College of Medicine

El estudio fue realizado en el Baylor College of Medicine (Houston, Texas) y, según indica la doctora Julie Nangia, experta en cáncer de mama, se pudo comprobar que más de la mitad de las mujeres voluntarias a las que se le aplicó frío durante el tratamiento conservaron el pelo tras las sesiones de quimioterapia. Ninguna de las mujeres que no recibió el tratamiento con frío antes de la quimioterapia conservaron el cabello.

Los fuertes fármacos quimioterapéuticos provocan la debilitación y ruptura de los folículos capilares. También dañan las células de crecimiento del pelo en los folículos, lo que puede provocar que el ciclo de crecimiento del pelo se detenga del todo o que el nuevo pelo nazca débil se caiga con facilidad.

“Los gorros fríos parecen limitar este daño al constreñir los vasos sanguíneos y reduciendo la cantidad de medicamento que llega a los folículos capilares”, explicó Nangia. Igualmente, al evitar al menos parte del fármaco en los folículos, podían reducir el daño bioquímico provocado a los folículos por la quimioterapia que logra alcanzarlos.

La importancia de estos estudios radica en que la caída de cabello es uno de los efectos secundarios más traumáticos y aparentemente visibles para muchas mujeres sometidas a tratamiento de quimioterapia para el cáncer de mama. El uso de gorros fríos durante el proceso de quimioterapia ayuda en estos casos permitiendo a la persona preservar el derecho a vivir su enfermedad con privacidad que desee.